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Posted by
Cristy Balcells, Global Patient Engagement Lead, Rare Diseases en UCB, y Fabian Somers, Vice President Asset Head Rare and Ultra-Rare Diseases, UCB
09-Sep-2026

Ayudando a las familias y a los profesionales sanitarios a conectar las señales que pueden apuntar a TK2d

Un diagnóstico suele comenzar con señales sutiles de que algo no va bien. Para las familias que conviven con la deficiencia de timidina quinasa 2 (TK2d), encontrar una explicación a esas primeras preocupaciones puede llevar tiempo. La TK2d es una enfermedad ultrarrara que puede manifestarse de forma diferente en cada persona, con síntomas que pueden solaparse con los de otras enfermedades neuromusculares o mitocondriales. La debilidad muscular progresiva puede afectar a la capacidad para caminar, comer o respirar, lo que dificulta diferenciar la TK2d de otras patologías en la práctica clínica.1-6

 

Con motivo del Día de Concienciación sobre la TK2d y de la Semana Mundial de las Enfermedades Mitocondriales, hemos reflexionado sobre lo que realmente se necesita para ayudar a las familias a encontrar respuestas antes. Aunque abordamos esta cuestión desde perspectivas distintas, ya sea la experiencia personal como cuidadora y defensora de los pacientes o la visión clínica desde el desarrollo de terapias para enfermedades raras, compartimos la convicción de que el reconocimiento temprano comienza tanto escuchando a los pacientes y sus cuidadores como apoyándose en la ciencia.

 

Reconocer antes las posibles señales

 

Las primeras manifestaciones de la TK2d pueden no seguir un patrón clínico claro. Lo que escuchamos de la comunidad es lo difícil que puede resultar explicar pequeños cambios, como tener que detenerse más al caminar, encontrar más dificultad para subir escaleras o notar que las actividades cotidianas requieren más esfuerzo que antes. Estas señales generan la creciente sensación de que algo no va bien y, con frecuencia, conducen a consultas médicas en las que cada respuesta plantea nuevas preguntas.7 Estas experiencias son habituales y pueden aportar pistas importantes que complementan los signos clínicos que observan los profesionales sanitarios.7

 

También observamos esta incertidumbre desde la perspectiva clínica. Un reconocimiento más temprano puede ayudar a transformar un recorrido confuso en una dirección más clara y permitir que los profesionales sanitarios planteen la siguiente pregunta clave. En este contexto, las pruebas genéticas pueden representar un punto de inflexión para alcanzar un diagnóstico, ya que ayudan a poner nombre a aquello que las familias llevan tiempo viviendo mediante la identificación de variantes causantes de la enfermedad en el gen TK2.2, 8-10

 

Todo ello apunta a una misma necesidad: incorporar antes la TK2d en la conversación diagnóstica cuando los síntomas sugieren la presencia de un trastorno mitocondrial o neuromuscular. Las personas que viven con TK2d, sus cuidadores, las organizaciones de pacientes, los profesionales sanitarios, los investigadores y la industria tienen un papel fundamental para acortar el tiempo hasta el diagnóstico y garantizar que la TK2d se tenga en cuenta cuando el patrón clínico sea compatible.

 

Escuchar lo que las familias aportan a la consulta

 

Una consulta médica solo puede ofrecer una instantánea de lo que está experimentando una persona. Sin embargo, las familias observan cómo los síntomas aparecen y evolucionan en el día a día, ya sea a través de cambios en la movilidad, en los niveles de energía o en el impacto que tienen sobre actividades que antes resultaban rutinarias. A través de nuestras conversaciones con la comunidad de enfermedades raras, hemos comprobado la importancia de reconocer estas experiencias como un contexto valioso que contribuye a completar la visión clínica.

 

Más allá del impacto físico progresivo, la TK2d afecta de forma significativa al estado de ánimo de las personas y a su vida social y laboral, pudiendo generar sentimientos de aislamiento.7 Además, la carga emocional derivada de la espera de respuestas añade una dimensión adicional de complejidad al proceso. Contar con un diagnóstico puede ayudar a las familias a comprender mejor los síntomas y a mantener conversaciones más significativas con los equipos sanitarios. Al mismo tiempo, estas conversaciones también ayudan a los profesionales sanitarios, ya que comprender tanto las características médicas como la experiencia real de quienes viven con la enfermedad les permite identificar mejor cuándo puede ser apropiado realizar pruebas diagnósticas y cómo ofrecer apoyo.

 

Esto resulta especialmente relevante en enfermedades ultrarraras, donde el diagnóstico es, por naturaleza, un desafío. La formación de los profesionales sanitarios es fundamental y debe combinar el conocimiento de las características clínicas y los signos de alerta que justifican una evaluación más profunda y la realización de pruebas genéticas, con la experiencia y la voz de quienes conviven con la enfermedad. Aunque no es realista esperar que todos los profesionales sanitarios tengan un conocimiento profundo de todas las enfermedades raras y ultrarraras, una mayor concienciación sobre los signos y síntomas asociados a los trastornos neuromusculares raros puede aumentar la sospecha clínica y acelerar el camino hacia un diagnóstico genético confirmado.

 

Conectar la concienciación con la acción

 

Incorporar la TK2d a la conversación diagnóstica va mucho más allá de identificar una enfermedad rara. Significa poner el foco en las personas que hay detrás de los síntomas y ayudar a los profesionales sanitarios a reconocer cuándo puede ser el momento de profundizar en la búsqueda de respuestas.

 

Cuando la experiencia de quienes conviven con la enfermedad y el conocimiento clínico se unen, la concienciación se convierte en una herramienta más útil para todos los implicados. Puede ayudar a que las familias se sientan escuchadas y a que los profesionales sanitarios consideren antes los siguientes pasos adecuados, acercando a las personas a las respuestas que necesitan.

 

Para conocer mejor el impacto de la TK2d, lee la conversación completa con Rare Revolution.

 

 

Referencias

 

1. Garone C, et al. Retrospective natural history of thymidine kinase 2 deficiency. J Med Genet. 2018;55(8):515-21.

2. Wang J, et al. TK2-Related Mitochondrial DNA Maintenance Defect, Myopathic Form. 2018. In: Adam MP, et al., Seattle: University of Washington, Seattle; 1993-2022. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK114628/. Accessed August 2026.

3. Cleveland Clinic. Mitochondrial Diseases. https://my.clevelandclinic.org/health/diseases/15612-mitochondrial-diseases. Accessed August 2026.

4. Berardo A, et al. Advances in Thymidine Kinase 2 Deficiency: Clinical Aspects, Translational Progress, and Emerging Therapies. J Neuromuscul Dis. 2022;9(2):225-235.

5. Domínguez-González C, et al. Late-onset thymidine kinase 2 deficiency: a review of 18 cases. Orphanet J Rare Dis. 2019;14(1):100.

6. National Institute of Health. TK2-related mitochondrial DNA depletion syndrome, myopathic form. https://medlineplus.gov/genetics/condition/tk2-related-mitochondrial-dna-depletion-syndrome-myopathic-form/#genes. Accessed August 2026.

7. Karaa A, et al. Patients’ lived experience of thymidine kinase 2 deficiency: the online survey-based assessment of TK2d patient perspectives study. Ther. Adv. Rare Dis. 2026;7.

8. Parikh S, et al. Diagnosis and management of mitochondrial disease: a consensus statement from the Mitochondrial Medicine Society. Genet Med. 2015;17(9):689–701.

9. de Barcelos IP, Emmanuele V, Hirano M. Advances in primary mitochondrial myopathies (PMM). Curr Opin Neurol. 2019;32(5):715-721.

10. Dominguez-Gonzalez C et al. Muscle MRI characteristic pattern for late-onset TK2 deficiency diagnosis. J Neurol. 2022;269:3550–3562.

 

[GL-DA-2601037]

Date of preparation: August 2026

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